La caricia no sabe lo que busca
es irrupción en campo del otro
la acción de comprobación
compruebo con mis manos tu existencia
el volumen de tu corporalidad
el magnetismo de la espera
la curiosidad ansiosa
el deseo de eliminar las distancias
la pulsión reflexiva de probar en silencio
mirando
Midiendo el respiro
construyendo su métrica
conformando la melodía que desliza
prefiere tocar, pero elige rozar
No sabe lo que busca
no se arroja a sus metáforas
prefiere inventarlas
La caricia siempre inaccesible,
siempre por venir
(....)
ese porvenir puro... sin contenido.
.... Reflexiones entorno a Totalidad e infinito. Emmanuel Levínas
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Quien suspenda la adultez
y sostenga las utopías infantiles
Quien escape de la sombra de los años
y las preocupaciones rutinarias
Quien se pregunte sin buscar respuestas
Quien se burle del lenguaje
y juegue con sus formas
Quien sonría
sin la vergüenza de esconderse
Quien viaje sin mapa
ni mandatos.
Quien sienta la inercia del movimiento
quien encuentre en la fantasía
una oportunidad de suspender la lógica
y crear nuevas formulas de mirar el presente
Quien no entregue las banderas
Y viva envuelto en pasiones
Reformando
y sostenga las utopías infantiles
Quien escape de la sombra de los años
y las preocupaciones rutinarias
Quien se pregunte sin buscar respuestas
Quien se burle del lenguaje
y juegue con sus formas
Quien sonría
sin la vergüenza de esconderse
Quien viaje sin mapa
ni mandatos.
Quien sienta la inercia del movimiento
quien encuentre en la fantasía
una oportunidad de suspender la lógica
y crear nuevas formulas de mirar el presente
Quien no entregue las banderas
Y viva envuelto en pasiones
Reformando
martes, 6 de noviembre de 2018
Hay una melodía sonando
siempre suena algo en mi.
Creo un sonido
no tengo con que, le asigno palabras.
Lo repito en mi cabeza
como mantra redundante.
No hay quien pueda llenar de palabras tus sonidos
no hay quien pueda captar lo que tu balbuceo dijo.
Te hago sonar para mi
para derribar las distancias.
Te construyo
te pongo cuerpo, te mezclo con elementos conocidos
te reduzco a mi universo
El paisaje que me rodea
es el insumo del que te creo,
intento imaginarlo y transportarme
no puedo habitar
este único cuerpo que me sujeta
no puedo nombrarme en la ausencia
Busqué el elemento de tu fuerza,
el viento que te extrema,
la lluvia que te pega.
La hago coincidir en mi cabeza
con la recurrencia de su voz digitando el sonido
marcando con tus dedos el ritmo.
Ya no suena, ya no rima
La distancia entre el imaginado y lo aprehensible.
entre el tiempo pasado y el presente.
El silbido juega y me hace volver.
Quiero llenarlo de magia
y tantos libros para nada.
Me deslizo sobre el teclado
emulando tus manos.
Es la forma del encuentro.
Sos el reducto de mi soledad
el ambiente que lleno cuando nadie está.
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