jueves, 19 de octubre de 2017

Llamate a silencio

Estoy enojada, me paro adelante del boliche amarillo. No lo comprendo y quiero darme la cabeza contra la persiana. 
Pasame de largo si vas a hablar del tema sin el corazón en la mano, sin mirar a los ojos a los tuyos y decirle que a vos también te duele. No busques mi charla si para vos el color, o la procedencia y la historia no te importa en lo mas mínimo. Porque hoy estoy sobrepasada, hoy tengo algo que me quema y que no puede salir, no lo hagas salir. 
Hace mucho definí que el odio no sería mi camino, hace mucho definí que no me iba a convertir en una resentida social más allá de los motivos que a uno lo ponen en ese lugar.
Hace mucho comprendí que no podía pasar indiferente al que tengo al lado, no me hables si te molestan los "negros" si te olvidaste que somos "indios" si te da igual que saqueen nuestras tierras y nuestra historia, que nos maten hermanos, que nos mientan y nos la sigamos tragando.
Si queres escupir odio, mirá para otro lado, porque cuando me canso de amar, miro a las abuelas envejecer con el dolor y el amor en sus cuerpos y no puedo. No odio, pero no olvido. Vos argentino no sos mi enemigo, pero hasta que no aceptes nuestra hermandad. Por favor, llamate a silencio.

Día gris.

Estos días duelen. Y hay que encerrarse y pensar. El manoseo constante con todo hasta el momento y tiene su pico más alto con la desaparición de Santiago. He escuchado cada cosa, en qué momento se endureció tanto el pueblo argentino? En que momento todo esto se hizo realidad? Y algunos que pensábamos que ciertas cosas ya las habíamos atravesado me doy cuenta que no aprendimos. Porque nos fragmentan? Hay un grupo que se deja llevar por el asqueroso aparato mediático que hoy chorrea sangre amarilla. 
Hoy no tuve ganas de nada. Hoy llore en el silencio de escuchar asquerosidades y tanto odio. Tanto que no me entra en la cabeza. Y me preocupa. 
A veces me pregunto esa gente tiene que lamentar que les toquen sus intereses para empatizar? 
Hoy me duele. Me duele el pueblo sin memoria.

lunes, 25 de septiembre de 2017

No se trata de una bandera,  ¿Es que todavía no nos dimos cuenta? La bandera es una anécdota, no es más que un  modelo de identificación  para que todos los que miremos hacía adelante tengamos una ruta a donde apuntar.  El ser humano, ha creado sistemas de pensamientos a los que poder seguir.  Esquemas que permitan su imitación y fortalecimiento por medio de la reproducción.
 La  religión occidental constituyó su prototipo. Dios no es más que  un intento, que se recicla, y se niega a si mismo por las contradicciones que le ha llevado a sostener sin un sentido definido. 
Dios como molde reglamentario, ha logrado en su agonía encontrar nuevas opciones para reconstruirse y modernizarse a lo largo de  la historia. La figura del poeta no es más que la actualización de un sistema de valores, con la necesidad de dar respuesta a todos los destinatarios.  
Y como algunos de nosotros no lográbamos convencernos con una  construcción fantástica basada en lo inmaterial, pensamos un formato que se adaptara más a nuestra existencia material.  Y observando aquello se construyó  un pensamiento más humanístico, y así  nació el socialismo, el marxismo y las diferentes corrientes con un abordaje más arraigado al presente para el que fue pensado. 
Muchas veces las buenas ideas necesitan de tiempo para desarrollarse y hacer raíz, en muchos y es por eso que aún hoy todas las experiencias se han visto torcidas por la erosión del tiempo y los multiples deseos.
Como proceso de crecimiento es biológicamente aceptable que nos querramos diferenciar de un cuerpo otro del que vinimos a dispersarnos. Sin embargo, no hemos comprendido la posibilidad de interacción protectora necesaria para preservarnos como especie, nuestra naturaleza suicida nos persigue desde los orígenes.
Si nos remontamos en los tiempos, desde aquellos sobre los cuales tenemos registros y podemos dar cuenta, no hay una creatividad resuelta en los últimos años.  El núcleo de la cuestión es siempre el mismo, vivir y dejar vivir. Coexistir en un universo plagado de especies, animales y espacios. La evolución nos va conduciendo al cambio, pero intrínsecamente son  las mismas cosas las que nos acontecen hoy.  Sólo que la condición finita del hombre no nos permite revisarlo.
Si hoy es necesario levantar una bandera con el fin de simplificarnos la defensa primaria,  bien vale. De eso se trata, luego, así como nuestras células van mutando iremos siendo erosionados por la historia. Ya no importan los nombres aunque no son más que una ayuda memoria para volver al punto cero de la cuestión. Somos uno, una especie, un cuerpo sobre el espacio atravesando el tiempo con diferentes mascaras. La sucesión del tiempo, nos multiplica como seres que sin quererlo a caso, se propagaban  hacia una repetición.  Y si no somos más que la repetición de un acto reproductivo, como posibilidad de la animalidad a la que referimos, será cuestión de eso: construirnos como un colectivo en el cual apoyarnos y continuar la especie.

Si lo pensamos más cercano encontramos gente pensando en los inicios, como soñaban la creación de una patria grande, una gran comunidad que nos abrazara a todos. Ya habían perdido las esperanzas de la paz establecida, sólo por el diálogo. Y por lo tanto soñaron en liberar a su propia gente, y que ellos todos se unieran, con el objeto de obtener la fuerza tal de mantenerse a salvo y en paz. Pienso en Bolivar y la Patria grande, a partir de la independencia de aquellos vecinos lejanos que por ver civilizaciones tan distintas, las consideraron más débiles.  Nos prejuzgaron apresuradamente, y la sofisticación de su maldad, pudo con mucho, pero no con todo.  Nuestros paisajes hablan de ello, y en los lugares “menos cómodos” se acomodaron como la raza fuerte.
Pienso en el resurgimiento del pensamiento que nació en la independencia y que adormecida por un intervalo de tiempo, quiso despertar paulatinamente para volver a esos trazos tan inteligentemente pensados por los que pusieron su cuerpo e ideas por un objeto mayor.
Y allí están los nombres del pasado, que se acuestan en nuestras espaldas, y que sólo algunos observadores y sensibles pueden presentir.
Hoy ni siquiera se trata de Nestor, y Cristina como representación de una figura.  Se trata la necesidad de poner la intensidad y la lucha en un lugar, en un esquema porque todos los necesitamos.  Pero lo importante, lo necesario son las ideas, el sentido es la igualdad, el criterio es vivir mejor, el punto final se trata de seguir un único objetivo, estar mejor.
Somos iguales, vos yo, él. No comprendo el concepto del otro como distinto, si en algún punto sólo somos variaciones del mismo animal, con modificaciones cromosómicas. Nuestros cuerpos aprendieron a adaptarse, a mutar por su habitad, por lo que era pertinente al espacio al que fuimos arrojados. 
  En qué momento alguien creyó que un nombre, un pedazo de metal o el pedazo de tierra heredado nos dio una calidad distinta? Somos hechos de lo mismo, nos cubren las mismas carnes, aunque nuestra anatomía se modifica nos componemos por lo mismo, dos ojos, dos manos, dos brazos, un cerebro. Nos combinamos distinto, pero sustancialmente nos construye lo mismo.
No comprendo aquel que pasa con los ojos en alto sin mirar al que está ahí, mirando, reclamando, hermandad, reclamando atención.
   Porque quien decide que es lo que va a pasarnos?  Quien el lugar al que seremos expulsados con violencia?  Ni siquiera elegimos cuales son los genes que van a conformarnos, y aunque nuestros progenitores tienen responsabilidad, ni siquiera pueden manipular el producto. 

A veces siento que no entendemos...

Somos nosotros los que vinimos a un lugar, residimos y ahora somos parte. 
Hoy leía a una joven politóloga, que me hizo erizar la piel. Hablando del poder de las libertades, y la propiedad privada. Quien la creo? Quien puso su deseo de poseer algo, por encima de la existencia de otros? Todos estamos tentados a ello, y caemos bajo las redes que organizan las conductas de las sociedades hace un tiempo. Pero y si volvemos a foja cero?
Me formé leyendo la biblia, ese libro que como ficción ideologizante a logrado tantas cosas.  Grandes fábulas, y anécdotas configuradas para la reflexión. Cuando recuerdo el origen del diluvio, me pregunto, como imagen es interesante. Si el mundo hoy dejara de existir y sólo quedaran un puñado nos volveríamos a corromper? Y no lo digo con el peso religioso de ese signo, sino por el contrario nos volveríamos a descomponer por dentro? 
Y si en algún momento uno de los individuos que comprendiendo la claridad de la hermandad de la especie haya logrado quedarse, volverían de repente a comenzar sentir un deseo sobre el otro? Será que realmente estamos perdidos en un ciclo de maldad? Y que el individualismo sea tal, que no podamos pensarnos como un todo? Será que siempre el enfrentamiento nos arrojará nuevamente al abismo oscuro en que por momentos nos vemos inmersos?
El levantamiento de la Derecha, me genera escalofríos.

No aprendimos nada? Como humanos? Vivimos corriendo de ejes, trasmutando, modificando, adornando estructuras sucias, y podridas. 
Hoy siento la necesidad de acobijarme en alguna trinchera, bajo alguna bandera. Hoy nos toca lo local, lo nacional, pero se trata de más, se trata de una pequeña casa en un barrio al que pertenecemos. Se trata de todos, todos adentro, luego vemos como, luego definimos las formas, pero la noche puede ser dura si alguien se queda afuera. Es tan sencillo que se hace complejo?


Con los pensamientos cruzados

Reflexiones de un día agitado. 


Si hoy es necesario levantar una bandera con el fin de simplificarnos la defensa primaria,  bien vale. De eso se trata, luego, así como nuestras células van mutando iremos siendo erosionados por la historia. Ya no importan los nombres aunque no son más que una ayuda memoria para volver al punto cero de la cuestión. Somos uno, una especie, un cuerpo sobre el espacio atravesando el tiempo con diferentes mascaras. La sucesión del tiempo, nos multiplica como seres que sin quererlo a caso, se propagaban  hacia una repetición.  Y si no somos más que la repetición de un acto reproductivo, como posibilidad de la animalidad a la que referimos, será cuestión de eso: construirnos como un colectivo en el cual apoyarnos y continuar la especie.

jueves, 31 de agosto de 2017

Y Santiago?

Tengo que leer para problemas de argentina. Pero no puedo hacerlo... porque hay algo que desborda mi cabeza. Me incomoda.
Tomo mates y fumo en alguna terraza de paternal y no paro de preguntarme por Santiago, donde estará y que estará pensando.
Y al mismo tiempo me excede ver las vanalidades que derrochan solo odio en medios que no hacen más que reproducir un discurso, que luego algunos abanderados de lo hueco y egoísta van a reproducir hasta el cansancio.
Tengo 27. Nací con Menem, con el dólar 1 a 1. Con el deseo de los 90 de vender nuestra historia por la pretensión vacía de ser algo para el afuera e ignorando al que caminaba al lado. Me recuerdo esa tapa de Maria Julia adornada con lujos ostentosos, y unos pocos creyendo que eso era el primer mundo. Ese mismo tiempo en el que Vi la carpa blanca y a mis seños defender su trabajo, y a nosotros. Las vi luchar por la escuela y la niñez.
Escuche las batucadas de cacerolas, expresando la bronca y el dolor. Vi las calles del 2001 y el helicóptero sobrevolando sobre los que vieron sus ahorros fugarse . Escuché como muchos se iban y otros con desesperanza se quedaban con futuro incierto.
Vi y asumo que no lo entendí, los ojos humedecerse con un hombre que hablaba de sueños, que pintaba lo pensado. Entendiendo lo complejo y no con un discurso simplista resumido en globo amarillo volátil. Lo vi hacerlo con ideas concretas, con palabras sinceras pero esperanzadoras. Lo vi armar un proyecto y sostenerlo con su cuerpo hasta las últimas consecuencias. Vi la continuación del mismo con mucho dolor y esfuerzo y la primera oportunidad de pensarnos como un proyecto serio.
Vi reverdecer nuestra América, desempolvar viejos sueños de libertad e identidad. Escuché casi por primera vez en mi vida la posibilidad de ser alguien, verdadera mezcla y raíz. Aprendí lo que es amar a mi país. Aprendí que el conocimiento es la apertura al mundo. Aprendí que la política es praxis y no sólo discurso. Aprendí que ser auténtico es también ser crítico y criticado. Aprendí que somos un colectivo, que nos arrasa nuestra sangre nativa, la que debió ser defendida con manos heridas. Aprendí del sueño del que arrastrado por la guerra llego al jardín de la abundancia. Aprendí de los que se llevaron, de los que nos robaron. De los que se apropiaron de los cuerpos, al no poder con sus ideas. Aprendí de sus pañuelos blancos y sus manos arrugandose a la espera de justicia y refrescarnos la MEMORIA.
Lo aprendí y no lo aprendí en mi casa. Lo aprendí en las aulas. Lo aprendí desde el día que aprendí la despedida diaria a nuestra bandera de la patria celeste y blanca. Lo aprendí tambien cuando nuestro guardapolvo blanco era para nosotros la insignia de igualdad y de oportunidades.
Aprendí ahí donde podía, donde debía.
La felicidad no es un concepto político, en todo caso es filosófico... y se construye entre todos. No nos equivoquemos, no se construye con propagandas basadas en estrategias de marketing, las mismas por las cuales se define el producto en una góndola.
Felicidad es lo contrario de tristeza. Y tristeza es un sentimiento. Es lo que se siente cuando veo la cara del hambre o desesperanza de que el crudo invierno no se vaya más, ni en este semestre ni el próximo. Tristeza es lo que siento cuando veo niños arropados como se puede, incómodos en una puerta de un banco o bajo algún techo que se ofrezca de reparo.
Somos el espejo del uno y del otro. Solo por azar estamos bajo techo y a salvo. Solo por el maldito azar esta él y no estoy yo, o vos.
Somos nosotros. No hay ellos y nosotros. Somos todos. Porque si nos roban a alguien nos roban a todos. Porque si nos quitan la paz y llegan los palos y los golpes los amortiguamos todos, aunque quieras dar vuelta la cara e ignorar lo que pasa. Y sino mejor leer historia. Aquella que se llenó de ciclos. De avances y retrocesos.
Pero... hasta cuando? Fuimos esclavos, fuimos colonia, nos liberamos, llegamos a una república. A la capacidad de decir que queremos y como lo queremos. Somos responsables. Todos, vos, yo, ellos, nosotros todos.
Mi generación hereda una democracia, aquella por la que también nos ofrecieron resistencia. Y siento la necesidad, me supera...
Hay que poner el freno. Hay que definir los límites. Debemos hacerlo.
Hoy es Santiago, pero puedo ser yo también, o vos quien sabe? Sabes porque? Porque ese flaco no estaba por el, estaba parado ahí por todos.
La historia ejerce presión sobre nuestra espalda. La tuya y la mía.
Porque luchar por lo que creemos que es lo mejor para todos los argentinos es un derecho adquirido al ser implantado en estas tierras. Lo que quieren es generar miedo. Como antes. Como ayer. Y lamentablemente como hoy volvemos a vivir.
Me desborda. Por mi. Por mi hermano que vino después. Por mi hermano que no está. Por los que vendrán. Aun siento que estoy releyendo cuestiones pasadas. Y sin embargo es nuestra triste realidad.

jueves, 6 de julio de 2017

Pensar

La adrenalina de lo nuevo. Las incongruencias del tiempo.
Nervios... humo y una dosis de alcohol hacen de mi un ser amable, pero temeroso. El que dirán maldito y egoísta. 
No se que sentir y por eso doy vueltas por el mundo buscando que escuchar. De que alimentarme.
Escribo para no pensar. Escribo para olvidar el penoso instante en el que me doy cuenta. Que no hay momento que no lo haga.

miércoles, 5 de julio de 2017

huir

Se trata de escribir...
Huyo, porque es lo único que se hacer
huyo porque no se mantener lo estático.  Porque no acepto la cuestión de familia. Ni por imposición  ni por elección.
Huyo porque es lo único que recuerdo, cuando me recuerdo.
Y escribo para huir, para mitigar la culpa de vivir disfrazada. Huyo porque la cercanía me hace daño. Que alguien pueda tener el peso del tiempo de decirme como son las cosas, cuando yo simplemente no quiero saberlo. Huyo porque quiero vivir aprendiendo para no saber nada.
A  veces me pregunto porque me duelen tanto las calificaciones ajenas.  Y por qué todo lo tengo que ver en términos cuantificables.
No se hacer otra cosa,  todo lo estático me sabe a mentira... No se puede sentir todo,todo el tiempo y cuando no que hacer ¿simularlo todo?
Huyo porque creo que la vida me arrojo con manos inmundas y despreciables.
Porque no sé ser, porque no se quien soy. ¿cómo quedarme cuando yo misma no se quien esa que se mira al espejo?
Quiero todo y no quiero nada. Lloro pocas veces y sin embargo vivo bañada de vaguedades vaporosas.
El peso de una culpa que no conozco me ahoga por las noches.
Es culpa, dice ella. Yo no se que es, pero me enoja.  Quisiera arrancarla de mi, o ser estrangulada por ella hasta que me quite finalmente el aliento.